Por ello, una vez convertidas en las cinco grandes metas nacionales, se trabajó en: fortalecer nuestras instituciones y combatir con decisión a las organizaciones criminales; reducir los niveles de pobreza e impulsar el ejercicio de los derechos sociales, y asegurar que niñas y niños y la juventud reciban educación de calidad.
También en eliminar barreras que por años habían obstaculizado el crecimiento económico, y proyectar en el mundo los valores de nuestra nación, actuando con responsabilidad y compromiso en el escenario internacional.